sábado, 25 de mayo de 2013

Nº8 Mi primera vez

 
La primera vez que me vieron las cartas era niña, fue en un paseo familiar en el campo, una tía llevó a “una bruja” y casi todas las mujeres presentes caímos en la tentación. Debo haber tenido unos diez años. Como mi mamá no me quiso dar plata, una tía me pagó la consulta.

Con lugar y día agradable, sentadas en una manta,  ella revuelve el mazo de naipe español mientras espero nerviosa, ansiosa, sintiendo que en esas cartas estaba contenida mi vida entera.

Finalmente comienza a ubicar las cartas y con seguridad me relata mi futuro. En verdad no recuerdo mucho lo que me dijo, eran cosas bien generales, la escuché atenta hasta que de repente se queda callada, me mira y me dice
“¿tienes alguna pregunta?”
no había pensado en eso, no sabía que hacer, hasta que de repente no encontré nada mejor que “ponerla a prueba” y digo
¿me voy a casar?
Ella me clava la mirada y me dice firme “si” y me describe físicamente al muchacho.
Lo que no me dijo es cuando. Aun no puedo confirmar ni desmentir la declaración. Apenas sepa te cuento.

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