Unos día sin escribir. Primero tuve una sequía de temas por estar pendiente de un proyecto que teniendo mucho que ver con tarot y terapias se encuentra en una fase que es más práctica que mágica.
Y en medio de esos días terrenales una noticia me dio una cachetada: una compañera del colegio decidió partir. Una mujer joven que vivió intensamente, con la que tuvimos una linda amistad que el tiempo fue diluyendo.
Sin embargo la recuerdo bien: sus ojos, su voz, su forma de ser: inquieta y chispeante. Recuerdo a su familia, su casa en la que hicimos varias fiestas en torno a la piscina.
Despedirla fue doloroso, aun me parece mentira. Mi cuerpo ha somatizado la pena: dolor de espalda, romadizo como lágrimas que se abren paso para salir de mi.
Solemos pensar más en lo que aun no ocurre o en lo que hubiera sido si hubiésemos actuado de otra forma o tomado decisiones diferentes.
Hoy pienso y siento el ahora. El saber que ya no está físicamente, que muchas personas vivimos el rito y nos dimos abrazos fraternos.
Siento agradecimiento por haber crecido en un grupo de personas buenas y nobles. De haber estado en un colegio pequeño en el que me sabía el nombre de tod@s. Tengo más conciencia que antes del aporte de Rocío en mi vida como el aprecio a Fernando que fue el primero de nosotros que ya no estuvo más.
Certidumbres que duelen y enseñan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario