miércoles, 7 de agosto de 2013

Nº42 Hijos "Cacho"

Y en el curso de sicogenealogía que hice el 2011 Gabriela Rodríguez nos decía que en cada familia hay un hijo cacho. Por supuesto que los niveles de “cachitud” son relativos y hasta quizá en algunas nos turnemos según las circunstancias a las que nos enfrentemos.
Saliéndonos de los parámetros imaginables están ellos, los irreemplazables en su sitio, quienes tienen la mayor cantidad posible de veces a los demás con el alma en un hilo, sin saber qué nueva ocurrencia o lío les acompaña.

Así me siento esta noche, en la disyuntiva de seguir guardando secretos de familia o comenzar a abrir el juego y escribir una extensa novela de mis consanguíneos que han escogido caminos serpenteantes llenos de adrenalina y tragedia.

Sin embargo no es eso lo que me motiva a hacerlo hoy. Sólo sé que me dormiré pensando en ellas, no en cachita, sino que en las que no pegarán un ojo, en las que cargan con el peso de las decisiones, las que no se desprenden, sufren y sufrirán.



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